El pasado 22 de enero la Comunidad de Santa Mónica tuvo la oportunidad de asistir a una charla sobre Humildad y Soberbia, misma que estuvo a cargo de la licenciada en Derecho, Karla Celada Ramírez, quien se ha dedicado desde hace varios años, a compartir La Palabra de Jesús, convirtiéndose así en lo que todos los cristianos católicos estamos llamados a ser: apóstoles y misioneros.

Fray Melchor Benito B, nuestro rector, dirigió una palabras a la audiencia haciendo énfasis en la importancia de valorar lo que son la humildad y el servicio, sin importar la actividad a la que nos dediquemos, asimismo, compartió con nosotros que en la asamblea de los agustinos recoletos que tuvo lugar a principios de enero, entre otras cosas, se les animó a practicar la cercanía, la compañía, a escucharse, a vivir con gusto en su comunidad y recordar que todo viene de Dios.

La expositora comenzó diciendo que para orar hay que invocar la presencia del Espíritu Santo, para entender lo que nos quiere decir; antes de ello nos pidió cerrar los ojos y comenzar a silenciar el cuerpo, esto es la técnica de San Bruno, para lograr la relajación, haciendo ejercicios de respiración pausadas, inhalar para recibir, retener para contemplar y exhalar para compartir, fueron sus palabras, así el cuerpo estará en disposición para orar.

Después de haber visto un video relativo al tema de la conferencia y conocer la definiciones de humildad y soberbia de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española (humildad es la virtud que implica reconocer las propias limitaciones y debilidades y actuar de acuerdo con ese conocimiento y soberbia es la altivez y apetito desordenado de ser preferido a otro), así como de haber hecho hincapié en el peligro de vanagloriarse de los logros o actividades que cada uno desarrollamos, ya que entre la vanagloria y la soberbia hay una pequeña distancia, la licenciada Celada nos pidió participar en una dinámica muy enriquecedora acerca de la Humildad y la Soberbia.

En esa dinámica trabajamos en equipo y, tomando como base cuatro frases del Eclesiástico o Sirácida, relativas a la humildad y a la soberbia, se nos indicó elegir cuál de esas frases nos era más difícil hacerla vida, o sea, llevarla a cabo; al final de la dinámica se obtuvo en conclusión por mayoría, que el área de la soberbia es la que nos resulta más difícil vencer.


A fin de que te enteres a cuales párrafos del Sirácida nos referimos, a continuación compartimos contigo:
Humildad
“Cuanto más grande seas, más debes humillarte y alcanzarás el favor del Señor”. (Si 3,18).
“Hijo, ten una moderada estima de ti mismo, valórate en la justa medida”. (Si 10, 28).
Soberbia
“Sea cual sea su agravio, no guardes rencor al prójimo y no actúes guiado por un arrebato de violencia”. (Si 10,6).
“Principio de la soberbia es alejarse del Señor, apartar el corazón del Creador”. (Si, 10,12).

Posteriormente la expositora leyó el evangelio según San Lucas 14, 7-11 precisamente el que se refiere a humillarse y ensalzarse. Gracias a este versículo, han habido conversiones radicales en la historia de la humanidad y del catolicismo. De nosotros depende que queramos hacer caso a La Palabra y al llamado de Dios a fin de cambiar nuestra forma de vida y, como dijimos al inicio, convertirnos en apóstoles y misioneros.

Te invitamos a realizar el ejercicio mencionado y tomando en cuenta los cuatro párrafos arriba citados, meditar cuál de ellos te resulta más difícil llevar a la práctica diaria y una vez hecho esto, actuar en consecuencia.
Colaboración: Mari Carmen Benítez Rincón. Ministerio de Comunicación.
Fotografía: Rosario de la Torre.

