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VISITA AL MUSEO FRANZ MAYER

Una de las actividades extra-religiosas que más atrae a nuestra comunidad de Santa Mónica, es la de asistir a las visitas guiadas que organiza nuestro ministerio de Cultura, lo cual cumple varios propósitos, entre ellos: promover el crecimiento cultural de la comunidad y obtener fondos para ayudar a solventar algunas necesidades de la Rectoría de Santa Mónica.
El citado ministerio dio comienzo a sus tareas del año 2024, con una visita al Museo Franz Mayer, el cual se encuentra en el Centro Histórico, muy cerca del Palacio de Bellas Artes; aquí vimos la exposición “Notre Dame en México. Visita Aumentada”.


Tan sólo llegar al espacio en que se encuentra el museo, hace que una se transporte en el tiempo a los siglos XVI y XVII; el pórtico de la iglesia de la Santa Veracruz, la fachada del museo así como la iglesia de San Juan de Dios que daba acceso a lo que fue convento y posteriormente el Hospital de San Juan de Dios (siglos después fue el Hospital de la Mujer), la fuente que nos recibe con su melodiosa agua que invita a la reflexión, los árboles que circundan el lugar, todo se conjuga a la perfección y sirve de marco para dar a este sitio un ambiente de paz en medio del bullicio de la vida metropolitana.
La guía que amablemente nos recibió, nos explicó que existen similitudes entre Notre Dame y la iglesia de la Santa Veracruz: ambas han sido testigos de la historia, en ambas se encuentran reliquias de primer grado: en Notre Dame, la Corona de Espinas de Nuestro Señor Jesucristo y en la Santa Veracruz, parte de la madera de la Santa Cruz en la que el Señor fue crucificado; ambas fueron víctimas de un incendio.


Ya dentro del museo, en la exposición de Notre Dame se nos proporcionaron tabletas electrónicas en las cuales se daba una amplia explicación sobre la catedral, desde que inició su construcción en 1163, con su imponente estilo gótico, pasando por las diferentes adiciones y remodelaciones que se fueron haciendo durante el transcurso de los siglos, hasta el momento del fatídico incendio y obras de restauración; el programa está diseñado de tal manera que el visitante se puede situar en el tiempo, prácticamente convivir con los maestros madereros y cortadores de piedra de cantera, asistir a la coronación de Napoleón, subir al campanario, o ver de cerca la aguja (ahora en construcción) que se encontraba encima de la bóveda principal; si lo vemos por el lado positivo, el incendio fue motivo de unión entre Francia y el resto del mundo, ya que muchos países cooperaron, lo mismo que la iniciativa privada, para recuperar lo que es una joya arquitectónica, que contiene gran riqueza pictórica, escultórica y es un baluarte de la cristiandad, no en balde está inscrita como Patrimonio Mundial en la UNESCO.


En cuanto al museo, éste fue donado a la Ciudad de México por el señor Franz Mayer quien fue un alemán que se casó con la señorita María Antonia de la Macorra, pero no tuvieron hijos, ella falleció dos años después del matrimonio. Él fue un ávido coleccionista de objetos decorativos de la época Novohispánica, ya sea que hayan sido elaborados en Europa o en la Nueva España, pero también viajó por el mundo y con ello, fue enriqueciendo su repertorio; la colección permanente que alberga el museo está formada por muebles, pinturas, cerámica, plata, objetos religiosos, libros, entre otros. El edificio en sí, fue declarado Monumento Histórico en 1931. El señor Franz Mayer no pudo ver el museo que donó a través del fideicomiso que lleva su nombre, ya que falleció en 1975 y el museo se inauguró en 1986; gracias a su generosidad, el pueblo de México puede admirar la belleza lograda por los artesanos novohispanos, así como por los europeos, moriscos y orientales.
¡Date la oportunidad de visitar el Museo Franz Mayer, ten por seguro que lo disfrutarás!

Colaboración. Mari Carmen Benítez Rincón. Ministerio de Comunicación.

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